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Saca la basura mental – TIP de creatividad

La mente es como este suelo de arena lleno de marcas. Pensamientos que se cuelan y calan. Hasta la idea más banal deja un surco, un desgaste que consume tiempo, atención, recursos, energía y espacio para que quepan más. Incluso si dejas de pisar, solo el viento y la calma consiguen limpiar la superficie. Si no hay hueco, ¿cómo creamos, entonces, una nueva huella? 

 

Una y otra vez, hasta el infinito y más allá 

Hoy en día se sabe que emitimos unos 60.000 pensamientos diarios y el 80% de ellos, los repetimos una, y otra, y otra vez. Frases que recalan un día sí al otro también y a las que prestamos atención internamente sin dejar espacio para nuevas huellas. En el mejor de los casos, si los pensamientos son positivos pueden ayudarnos a reafirmar un estado de ánimo óptimo, o una idea bienintencionada. Al fin y al cabo, no podemos subestimar el poder de la repetición

Si son negativos y se dedican a sabotear a una o varias partes de nuestro ser, lo harán inquebrantable y repetidamente hasta que nos creamos lo que dicen, o hasta que acabemos con ellos. Al fin y al cabo (incidimos), no podemos subestimar el poder de la repetición. Nuestro cerebro está saturado con nuestras propias vivencias, uniendo unas con otras, hasta el infinito y más allá. La parte genial de todo esto es que todas están conectadas en algún lugar de nuestra psique y podemos acceder a ellas, por muy remotas que sean. 

Nuestro hilo conductor entre unos pensamientos y otros, también siguen un mismo cordón y tendemos a unir lo primero que se nos ocurre, con lo siguiente, de manera continuada. Es decir, si funcionásemos en piloto automático y nos aislásemos de cualquier estímulo externo podríamos estar condenados a repetir nuestro presente como si viviésemos en un eterno “día de la marmota”. 

Por eso, es importante poner conciencia en el tipo de ideas que permitimos que paseen por nuestra mente. ¿Son ocurrencias que nos impulsen o beneficien en algún aspecto? De lo contrario, lo más interesante sería ponerles fin y cambiar el diálogo por uno mucho más capacitador.

Creamos igual que pensamos 

A la hora de ser creativos ocurre lo mismo. Con un cerebro humano preparado para la supervivencia, la tendencia del cuerpo es simplificar para ahorrar recursos. Por eso, es más fácil pensar en lo que ya conocemos, antes que poner la máquina de las nuevas ideas en funcionamiento. La comodidad nos lleva a quedarnos en lo conocido -en casa-, en lugar de caminar, correr, o hacer gimnasia. Adviértase que pensar de manera creativa es como hacer deporte: requiere de un esfuerzo consciente y activo por nuestra parte, aunque cuanto más lo practicas, menos te cuesta y más endorfinas generas. 
 

Limpiar para volver a llenar 

Vaciarnos de todo lo que hemos ido llenando es uno de los trabajos más liberadores y creativos que puedes hacer por tu genialidad.
Técnicas para dejar escapar lo denso que habita en nosotras y nosotros hay muchas. De hecho, en nuestras formaciones las empleamos y alternamos para “soltar toda la basura” que acumulamos y que nos impide ver más allá. Hoy proponemos “el vaciado mental con transcripción inconsciente”.
Es decir, escribir sin mente para liberarla.
¿Y en qué consiste? En limpiarnos de todo aquello que nos ocupa en el día a día. Después, nos llenaremos de lo inspirador. Te contamos qué necesitas: 

 

 TIP de creatividad – Sacar la basura mental 

Materiales: sólo necesitas una libreta y un boli. Olvida el ordenador, ¡escribe a mano! No es que no te vaya a funcionar si lo usas, pero la posición de la cabeza influye en cómo conectas con tus emociones (otro día escribiremos sobre esto), así que, ahora necesitamos escucharlas, oír eso que nos hace sentirnos como nos sentimos. Si cambiamos nuestro estado de ánimo cambiaremos nuestra manera de mirar al mundo. ¿Listos y listas para vaciarnos?
Sea cual sea tu disciplina: escribir, pintar, construir, diseñar, dirigir… Rellena tres páginas diarias. Si puede ser, siempre a la misma hora. Escribe sin pensar. Apunta todo lo que se te pase por la cabeza, aunque no tenga ningún sentido, aunque se repita. Aunque no se te ocurra nada y pongas: “no se me ocurre nada”. La idea es no separar el boli del papel para pensar. Cronométrate, este ejercicio no debería de durar más de quince o veinte minutos (obviamente, cada persona es un mundo). Pruébalo durante 21 días. Cuéntanos luego los cambios. 😉 

 

Nota mental: En algún momento puedes pensar que no sirve para nada; aun así, te invitamos a confiar y a ponerlo en práctica hasta el final, incluso a incorporarlo como rutina diaria al mismo nivel que lavarse los dientes, para el resto de tu vida, porque de verdad es un ejercicio muy poderoso. En algún momento, verás como lo que escribes en esas tres hojas, cambia. Y, aun así, lo fascinante no será lo que escribas en estas páginas. Los cambios en tu mente te van a sorprender. Sobre todo, si lo compaginas con llenarte de asombros. Esto, también te lo contamos próximamente… Si quieres que pongamos en práctica esta y otras muchas técnicas creativas transformadoras, puede que te interesen nuestros cursos. Puedes informarte y echar un vistazo aquí

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